miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 1.


Había sobrevivido al día tres después de Zayn y mi primer día de trabajo. Era una distracción bienvenida. El tiempo había volado en una neblina de nuevos rostros, trabajo por hacer, y el Sr. Jack Hyde.... me sonríe hacia abajo, sus ojos azules centelleando mientras se apoya
contra mi escritorio.

—Excelente trabajo, Anastasia. Pienso que haremos un gran equipo. —De alguna manera, me las arreglo para curvar mis labios hacia arriba en una semblanza de sonrisa.

—Me voy, si eso está bien para ti —murmuro.

—Por supuesto, son las cinco y media. Te veré mañana.

—Buenas noches, Jack.

-Buenas noches, Anastasia.

Recogiendo mi bolso, me encojo de hombros en mi chaqueta y me encamino a la puerta. Afuera, en el aire de la tarde en Seattle, tomo una respiración profunda. No es suficiente para llenar el vacío en mi pecho, un vacío que ha estado presente desde el sábado por la mañana, un doloroso vacío, recordatorio de mi pérdida.

Camino a la parada del autobús con la cabeza hacia abajo, mirando hacia mis pies y contemplando la carencia de mi amada Wanda, mi viejo escarabajo... o el Audi.

Cierro la puerta de golpe inmediatamente a ese pensamiento. No. No pensaré en él. Por supuesto. Puedo permitirme un coche… uno lindo, un nuevo auto.

Sospecho que ha sido demasiado generoso en el pago, y el pensamiento deja un sabor amargo en mi boca. Lo descarto y trato de mantener mi mente entumecida y tan en blanco como me es posible. No puedo pensar en él. No quiero empezar a llorar otra vez, no en la calle.

El apartamento está vacío. Extraño a Kate. La imagino recostada en la playa en Barbados bebiendo un coctel frío. Enciendo la televisión de pantalla plana entonces hay ruido para llenar el vacío y ofrecer alguna semblanza de compañía, pero no estoy escuchando o viendo. Me siento y miro fijamente la pared de ladrillo. Estoy entumecida. No siento nada excepto el dolor. ¿Cuánto tiempo soportaré esto?

El timbre de la puerta me despierta de mi angustia, y mi corazón da un vuelco.

¿Quién puede ser? Presiono el intercomunicador.

—Entrega para la Srta. Steele. —Una cansada, incorpórea voz responde, y la decepción choca contra mí. Lánguidamente hago mi camino escaleras abajo y encuentro a un joven masticando ruidosamente goma de mascar, sujetando una caja de cartón grande, y apoyándose contra la puerta principal. Firmo por el paquete y lo llevo escaleras arriba. La caja es enorme y sorprendentemente ligera.

Dentro hay dos docenas de rosas blancas de largos tallos recortados y una tarjeta.

Felicitaciones por tu primer día de trabajo.
Espero que estuviera bien.
Y gracias por el planeador. Fue muy considerado.
Tiene un lugar privilegiado en mi escritorio.
Zayn.

Miro fijamente la tarjeta, el agujero en mi pecho expandiéndose. No hay duda, su asistente las envió. Zayn probablemente tiene poco que ver con esto.

Es demasiado doloroso pensar acerca de ello. Examino las rosas. Son hermosas, y no puedo obligarme a tirarlas a la basura. Obedientemente, hago mi camino dentro de la cocina para tratar de encontrar un florero.



Y así la rutina continua: Levantarme, trabajar, llorar, dormir. Bueno, tratar de dormir. No siempre puedo escapar de él en mis sueños. Ardientes ojos mieles, su mirada perdida, su cabello bruñido y brillante; todo me hechiza. Y la música… muchísima música, no puedo soportar oír cualquier música. Tengo cuidado de evitarla a toda costa. Incluso los Jingles de los comerciales me hacen estremecer.

No le he hablado a nadie, ni siquiera a mi madre o a Ray. No tengo la capacidad para charla sin sentido ahora. No, no quiero nada de eso. Me he convertido en mi propio estado aislado. Un mundo devastado, destruido por la guerra donde nada crece y los horizontes son desolados. Sí, esa soy yo. Puedo interactuar impersonalmente en el trabajo, pero es solo eso. Si le hablo a mamá, sé que me romperé aún más, y no queda en mí nada que romper.




Encuentro difícil comer. Para la hora de almuerzo el miércoles, me las arreglo con una taza de yogurt, y es la primera cosa que he comido desde el viernes. Sobrevivo a base de una recientemente descubierta tolerancia a los lates y coca cola dietética.
Es la cafeína lo que me mantiene andando, pero me pone ansiosa.

Jack ha comenzado a revolotear sobre mí, irritándome, haciéndome preguntas personales. ¿Qué quiere? Soy educada, pero necesito mantenerlo a un brazo de distancia.

Me siento y empiezo a rastrear a través de una pila de correspondencia dirigida a él, y estoy agradecida con la distracción de trabajo adicional. Mi e-mail hace ping y rápidamente reviso para ver de quién es.

Santa mierda. Un e-mail de Zayn. Oh no, no aquí… no en el trabajo.

De: Zayn Malik
Asunto: Mañana
Para: Anastasia Steele

Querida Anastasia:
Perdona esta intrusión en tu trabajo. Espero que esté yendo todo bien. ¿Recibiste mis flores?

Me he dado cuenta de que mañana es la inauguración de la exposición de tu amigo, y estoy seguro de que no tienes tiempo para comprar un auto, y es un largo camino para conducir. Seré más que feliz de llevarte, si lo deseas.
Hazme saber.

Zayn Malik
Gerente General, Malik Enterprises Holdings Inc.

Lágrimas nadan en mis ojos. Precipitadamente dejo mi escritorio y huyo hacia los servicios para escapar en una de las casillas. La exposición de Justin. Mierda. Había olvidado todo acerca de ello, y le prometí ir. Oh, no, Zayn tiene razón, ¿cómo voy a ir hasta allí?

Presiono mi frente. ¿Por qué Justin no ha llamado? Ahora que lo pienso, ¿por qué nadie ha llamado? He estado tan distraída, he notado que mi celular ha estado en silencio.

¡Mierda! ¡Soy tan idiota! Todavía lo tengo desviado a la BlackBerry. Zayn ha estado tomando mis llamadas, o simplemente ha tirado la BlackBerry lejos. ¿Cómo consiguió mi dirección de e-mail?
Conoce mi talla de zapatos, una dirección de e-mail apenas va a representarle algunos problemas.

¿Puedo verlo nuevamente? ¿Podré soportarlo? ¿Quiero verlo? Cierro mis ojos e inclino mi cabeza hacia atrás mientras la pena y el anhelo cortan a través de mí. Por supuesto que quiero.

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